¿Qué significa confiar en alguien?

¿Qué significa confiar en alguien?

¿En quién confiamos plenamente, qué necesitamos para que eso suceda y cuál es el camino para que los demás puedan gozar de nuestra confianza?

Un grupo de turistas había ido a conocer una montaña en Escocia y querían poder alcanzar unos huevos que estaban en un nido al borde de un precipicio. Como ellos no tenían el coraje, trataron de convencer a un niño que conocía el sitio, para que descendiera atado de una soga. Sin embargo, y a pesar de un ofrecimiento de dinero, el niño no aceptó la propuesta.

Estuvieron un rato negociando y charlando, pero el pequeño no quería saber nada. Pero al final, el propio niño propuso una salida. Dijo que aceptaría descender para buscar el huevo, con la condición de que sea su padre el que sostenga de la soga.

Las personas difícilmente confían en alguien desconocido. Por eso es buena la imagen del niño, que para alcanzar el nido necesita que su padre sostenga la soga.

Confiar es saber que el otro no va a soltar la soga en el momento en que más necesitamos.

Hay cosas que solo el paso del tiempo nos ayuda a entender

Una vez un niño estaba jugando con una pelota al lado de un lago. De repente, le dio una patada y la pelota se fue desviada, hasta caer en el medio del agua y lentamente se fue alejando cada vez más de la orilla.

Alguien que estaba allí se propuso ayudarlo y comenzó a tirar piedras al agua, pero el niño se empezó a desesperar. Sin embargo, el hombre lanzaba las piedras de tal forma que ellas iban más allá del objeto y de ese modo el balón comenzaba a acercarse otra vez a la orilla. De ese modo el niño logró tener nuevamente consigo su juguete favorito.

A veces ocurren cosas que nos parecen un contratiempo, un contrasentido y una gran dificultad. Sin embargo, a veces el tiempo o alguna situación nos ayuda a comprender como las cosas pueden en realidad ser todo lo contrario de lo que estábamos imaginando y suponiendo. Así, la misma vida y las acciones de los demás, nos suele enseñar y cuanto nos enseña.

Aunque nos cueste tiempo entender ciertas situaciones, a veces las circunstancias nos ayudan a darnos cuenta que las cosas no ocurren por casualidad y otras tanto, como el ejemplo del niño, pensamos una cosa y en verdad lo que está ocurriendo es algo que al final termina siendo de bendición. Esas cosas, solamente el tiempo nos ayuda a comprender

No confundas verdad con opinión de la mayoría

A veces nos dejamos llevar por la opinión de la mayoría y creemos, equivocadamente, que porque lo dice la mayoría de las personas debe tener algo de cierto. El resultado de esto puede darse en que caigamos en una gran injusticia, porque no sucedió una o dos veces, que alguien inventa una determinada cosa y luego se desparrama por todos los rincones. Sabemos con claridad lo que esto genera en la vida de quienes son víctimas de estas cosas.

Hoy déjame decirte que no se debe confundir opinión de la mayoría con verdad, porque puede ocurrir que la verdad esté solamente en la boca de una persona, mientras que la opinión de la mayoría sea totalmente contraria. Verdad y opinión de la mayoría, no siempre van de la mano.
Si confundimos esto, podemos caer en la injusticia y prejuzgar las situaciones que vemos a nuestro alrededor.

Si conocemos la verdad, la debemos defender con todos los argumentos y si en cambio escuchamos lo que opina todo el mundo sobre determinada cosa, no nos quedemos con la primera versión. Las cosas deben ser analizadas y puestas en balanza según todos los elementos posibles

Miedo a envejecer

Cada vez más, las personas tienen miedo a envejecer.

Esto se refleja en las terapias destinadas en ocultar la edad, siendo de algún modo, una manera de negar la realidad que nos indica que, año tras año, vamos envejeciendo.

Antes era un privilegio llegar a ser anciano, pero hoy parece ser una desgracia que muchos lamentan.

Ahora bien ¿no nos damos cuenta que con el paso de los años la experiencia nos va dando cosas que la juventud no tiene?

En lugar de lamentarnos por el hecho de envejecer, debemos aprender a ver el paso de los años con gratitud, simplemente porque la vejez es un privilegio que se le niega a mucha gente. Entonces, solo por eso, no tiene sentido quedarse encerrado en la angustia, sino que vale la pena descubrir también lo bello que viene con la vejez y el regalo que uno recibe al llegar a cierta edad, en tanto vivir un sinfín de cosas que a otros se les fue negando debido a que sus vidas se acortaron antes.

Del mismo modo, quienes tienen a un anciano cerca, tienen la oportunidad de aprender de sus experiencias y todo lo que guardan en sus mentes y en el tesoro que el paso de los años le ha dejado.

Los unicos que no se equivocan son los que nunca hacen nada

Nadie quiere cometer errores y cuando eso sucede nos sentimos mal.

Hay personas que se lamentan mucho tiempo y otros durante toda la vida, debido a algún error que cometieron. Inclusive hay quienes dicen que no se pueden perdonar a si mismos por haber hecho tal cosa o haber dicho tal otra cosa.

Esta situación se pone más delicada aun cuando del otro lado hay quien recalca, una y otra vez, la equivocación.

El problema que surge cuando vemos las cosas de ese modo, es que nos paralizamos y no podemos sortear nunca el mal camino en el que hemos incurrido debido a una mala decisión o un pensamiento apresurado, por dejarse llevar por rabia, o por lo que fuera.

En primer lugar, vale la pena recordar aquello muy conocido que reza que errar es humano. Por otro lado, vale recordar que los únicos que no se equivocan son los que nunca hacen nada.

El hecho de haber cometido un error no debe ser el fin de la historia, porque siempre hay tiempo para buscar caminos nuevos y encontrar, junto a los demás, oportunidad para enmendar el daño que se hizo.

El camino más corto para abandonar la fea sensación de haber cometido un error, pasa siempre por el pedido de perdón y por el reconocimiento sincero. También cabe la frase que dice que el que no tenga pecado que tire la primera piedra, pero como todos cometemos errores, nadie que tiene consciencia de su naturaleza podrá hacerlo.

Las consecuencias de vivir escondiendo

En el mundo de la imagen y en tiempo en el que todo se muestra y se conoce, los seres humanos tenemos maneras de escondernos de los demás.

Así, escondemos sentimientos, palabras y gestos. Nos alejamos de los demás, porque no sabemos expresar lo que sentimos y lo que vivimos. Tememos mostrarnos tal cual somos, y nos escondemos detrás de un rostro. Tenemos temor de mostrar la debilidad y entonces nos hacemos los fuertes, cuando en realidad somos débiles.

Por orgullo, no nos mostramos tal cual somos, olvidando decirle a alguien lo importante que es para nuestra vida y a veces es demasiado tarde, cuando al fin decidimos hacerlo

Tememos fallar, a no ser correspondidos, a recibir una respuesta inesperada.

Entonces, callamos y nos escondemos. Guardamos las cosas solamente dentro de nuestro corazón, sin animarnos a compartirlo con los demás.

¿Quién se daña con el hecho de esconder lo que se siente y lo que se vive?

En primer lugar, cada quien que vive escondiendo, sin permitirse vivir. Pero también se pueden dañar vínculos y sobre todas las cosas, las probabilidades de afianzar una relación serán siempre más limitadas, que aquellas personas que se muestran tal cual son.

Es tiempo de mirarnos, volvernos a encontrar y dejar que aquellas cosas que nos suceden trasciendan a nuestro corazón y nuestra mente

¿Por qué las personas se maltratan?

Cuenta una historia tibetana que un día un sabio preguntó a sus seguidores sobre el motivo por el cual la gente se grita cuando están enojados. Los hombres pensaron un momento y uno de ellos dijo que era porque perdían la calma.

Pero, “¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado?”, re preguntó nuevamente el sabio. Los hombres dieron algunas otras respuestas, pero ninguna satisfacía al sabio. Hasta que por fin él mismo les habló.

Dijo el sabio que cuando dos personas están enojadas sus corazones se alejan mucho. Entonces, para cubrir esa distancia, deben gritar para así escucharse. Mientras más enojados están, más fuerte tendrán que gritar.

Luego el mismo hombre volvió a preguntar sobre lo que sucede cuando dos personas se enamoran, “ellos no se gritan, sino que se hablan suavemente debido a que sus corazones permanecen muy cerca y la distancia entre ellos es muy pequeña”. El sabio continuó: “cuando se enamoran aún más, no necesitan hablar y se vuelven más cerca en su amor”.

Después de esto le dijo a sus discípulos que cuando discutan que no permitan que sus corazones se alejen diciendo palabras que los distancie, porque si eso ocurre, puede llegar el día que la distancia sea tan grande, que no se encuentre el camino del regreso.

Dice una sabiduría oriental que cuando las personas pasan más de tres minutos hablando de si mismas, quiere decir que el egoísmo está tomando cuenta de la situación.

El secreto de la abeja

La abeja es un insecto del cual el ser humano ha aprendido muchas cosas.

La construcción de sus panales ha sido tomada de modelo por los constructores, que de ese modo fueron hallando modelos más resistentes. De ese modo, la observación humana ha podido dar cuenta, pero también hay otras aún no hemos podido observar.

Si pudiéramos lograr que una sola abeja viviera todo el tiempo que quisiéramos, esa abeja necesitaría realizar 200 mil vuelos, recorrer 1 millón 400 mil flores y volar 8 mil kilómetros, para lograr hacer un kilo de miel. Sin embargo, la abeja vive apenas unos 120 días y no logra hacer, en ese tiempo, más que media cucharada de miel. Cada día realiza, para eso, entre 10 y 15 viajes de recolección, en los cuales logra visitar unas 100 flores, en cada uno de esos viajes. Esto hace que en total llegue a posarse en alrededor de 1.500 flores, todos los días.

De todos modos, esto no es lo más sobresaliente de este insecto.

Según los ingenieros aeronáuticos, las abejas no podrían volar. Según sus cálculos, el tamaño de sus alas es demasiado pequeño en relación al peso de sus cuerpos. Por otro lado, su aerodinámica hace que en teoría su vuelo sería imposible.

Sin embargo, hay un dato contundente: frente a la realidad que indica que en teoría la abeja no puede volar y que solo logra hacer media cucharada de miel durante toda su vida, ella no detiene su vuelo; quizás simplemente porque ella misma no lo sabe y nadie le ha dicho nunca que no puede.
Cuantos hay entre los humanos personas que podemos volar, posarnos en más de mil flores por día, producir más que media cucharada de miel durante toda nuestra vida y sin embargo vivimos convencidos de que no lo podemos hacer. Allí está el verdadero problema.

Queda prohibido llorar sin aprender

Podemos pasar por momentos difíciles y dolorosos, pero nuestro espíritu debe ser siempre de valor, de coraje y de buen juicio, para poder analizar lo que vivimos y así seguir andando.

Un poema de Afredo Cuervo dice:
Queda prohibido llorar sin aprender, levantarme un día sin saber qué hacer, no luchar por lo que quiero, abandonarlo todo por tener miedo,
Queda prohibido no demostrarte mi amor, inventarme cosas que nunca ocurrieron, recordarte sólo cuando no te tengo.
Queda prohibido dejar a mis amigos, no intentar comprender lo que vivimos, llamarles sólo cuando les necesito, no ver que también nosotros somos distintos.
Queda prohibido no ser yo ante la gente, fingir ante las personas que no me importan, hacerme el gracioso con tal de que me recuerden, olvidar a toda la gente que me quiere.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas, no saber que cada uno tiene su camino y su dicha, pensar que con su falta el mundo se termina.

No se trata hoy de prohibir, sino de aprender de las dificultades, de los dolores e incluso de lo que uno se niega a hacer y que en realidad debe hacerlo, si es que desea una vida digna para si mismo y para quienes están a nuestro alrededor.
Aprender a mirar la vida con valor, con coraje y con buen juicio.

Aunque digan que estás loco no dejes de soñar

A veces sentimos que el esfuerzo que hacemos no tiene sentido y que todo es en vano; sin embargo, la propia vida, más de una vez, nos demuestra que todos los esfuerzos para buscar una vida mejor, valen la pena.
Hay muchos testimonios que nos sirven de espejo.

Yaouba es un campesino que vivía en el áfrica y en 1974 se puso como objetivo el de frenar un desierto que aquejaba su región. Para eso se propuso comenzar a plantar árboles con un método de cultivo que ya había sido olvidado en la región. Su meta final era la de recuperar esas tierras áridas, afectadas por la desertificación. Año tras año este hombre dedicó días enteros a esa actividad y también al cuidado de esos árboles plantados. Durante mucho tiempo este hombre fue considerado un loco, pero hoy, 40 años después, esa técnica se perfeccionó y ocho países africanos la han adoptado y más de 3 millones de hectáreas de tierra estériles se pudieron rehabilitar, convirtiéndose en tierras de cultivo.

Aunque nos traten de loco, vale la pena soñar con nuestros proyectos y con una vida mejor. Aunque a veces no lo podamos ver rápidamente, cada esfuerzo que hacemos para mejorar trae consigo sus frutos. Así como la historia de Yahouba, el campesino africano.