Para cada cosa hay un tiempo

A veces, ante la ansiedad de querer que las cosas ocurran, no nos acordamos de que para cada cosa existe un tiempo.

Así como es posible apreciar los colores de una fruta que se encuentra en un árbol, pero sin embargo, si la cosechamos antes de tiempo no la podremos aprovechar, también ocurre con las cosas que apresuramos.

Aunque nos cueste manejar la ansiedad, cuando no respetamos los tiempos, terminamos generando más contratiempos que beneficios. Entonces los resultados serán peor que los anhelados, lógicamente.

El tiempo es sabio, porque a su medida, y muchas veces para sorpresa nuestra, va colocando las cosas en su debido lugar. Esa famosa frase que reza que hay que dar tiempo al tiempo, es absolutamente certera y válida, más que nada en este tiempo, donde lo que menos hay es tiempo.

Conviene repetir que cada cosa tiene su tiempo. Por eso, antes de afligirnos y estresarnos, tengamos en cuenta que, si empujamos las cosas, será demasiado pronto y, sin embargo, si las retenemos, entonces será demasiado tarde. Cuando sea el momento correcto, no habrá nada que lo detenga.

Las propiedades curativas de un abrazo

¿Alguna vez te preguntaste lo que significa dar o recibir un abrazo?

Un abrazo es un gesto profundo y sencillo, que transmite más de lo que podemos imaginar.

¿Acaso alguien puede definir con palabras lo que ocurre cuando alguien le abraza? Un abrazo es un modo más de ayudarnos a comprender que la comunicación va más allá de las palabras, es sanador y alivia los dolores del alma.

Está científicamente comprobado que un abrazo tiene por lo menos 10 beneficios, entre los cuales:

  • Ayuda a la comunicación, generando confianza y un sentido de seguridad, lo cual favorece a la comunicación abierta y honesta.
  • Alivia los sentimientos de soledad y de enojo, porque aumenta los niveles de oxitosina, dando una sensación de bienestar.
  • Mejora es estado de ánimo porque eleva los niveles de serotonina
  • Fortalece el sistema inmunológico, debido a la presión del esternón y la carga emocional que esto crea, estimula la glándula del timo, que regula la producción de glóbulos blancos y eso ayuda a mantenernos más sanos.
  • Eleva la autoestima
  • Relaja los músculos
  • Equilibra el sistema nervioso
  • Ayuda a ejercitar el arte de dar y recibir
  • Son parecidos a la meditación y a la risa.
  • Alientan a fluir con la energía de la vida. Además.
  • Nos sacan de nuestros pensamientos negativos y nos conectan con los sentimientos.
  • Equilibran la respiración.
  • Fomentan la empatía

Teniendo una medicación tan poderosa, como un abrazo y que para colmo no tiene costo económico, ¿la vamos a dejar de utilizar?

Cómo enfrentar un problema

Sólo cuando nos enfrentamos a un problema nos damos cuenta que no podemos salir de él como por arte de magia. Los problemas nos agobian, nos llenan de preguntas y es común que no podamos encontrar una respuesta a nuestras interrogantes.

¿Qué hacer cuando nos encontramos frente a estas situaciones?

Es probable que esos momentos sean los tiempos en los que más necesitamos de los demás. Por eso, una dificultad no es un momento para aislarnos, sino para buscar ser sostenidos por las personas en las que confiamos.

Resulta ser una experiencia muy liberadora, la oportunidad que la vida les da en tanto apoyarse con confianza en otras personas, ya sean amigos o familiares.

La solución no es mágica, ya lo sabemos. A veces llega antes, otras veces más tarde y otras tanta no llega nunca. Sin embargo, en todo ese proceso es importante tener en cuenta dos cosas:

Por un lado, rodearnos de quienes nos puedan ayudar. Por otra parte, hay que tener siempre presente que las cosas tienen pasos y momentos. Así, la paz se va alcanzando de a pasos, pero para ello hay que hacer cosas que favorezcan a que eso suceda.

Cuando el camino es más largo y difícil que el imaginado

A veces los procesos son más largos de lo que hubiéramos pensado. Planificamos una cosa y el proceso es mucho más largo de lo que estaba previsto. Comenzamos un proyecto y sin embargo el trabajo es el triple del que estaba contemplado.

Cuando eso ocurre ¿De dónde se sacan las fuerzas para no dejar las cosas por la mitad?

En noviembre de 2014 se realizó en Buenos Aires una carrera de calle con las distancias de 3, 10 y 21 kilómetros.

En un determinado momento, a la mitad de la prueba más larga, alguien se acercó a una joven para preguntarle si estaba bien, por lo que ella preguntó por el retome de los 3 kilómetros. Enseguida, el hombre que se había acercado se dio cuenta que se había confundido y en vez de correr 3 kilómetros, tomó la distancia de los 21. Ese día, por un error, la mujer realizó una prueba muy exigente en lo que respecta a las pruebas de calle.

Así la vida nos presenta caminos más largos que los que estaban previstos. Si esta joven corredora hubiera sabido que ese día debía correr 21 kilómetros en lugar de 3, quizás no hubiera comenzado. Sin embargo, una vez que se encontraba en plena actividad lo fue haciendo de a poco.

Cuando nos tenemos que enfrentar con cosas que no estaban previstas, el único camino que nos resta es yendo paso a paso.

Tropezar no es fracasar

Cuando tropezamos, creemos que somos fracasados.

A veces uno se pregunta sobre la diferencia entre las personas que viven tropezando y las que, en apariencia, viven triunfando. Pero, ¿realmente es así?

Algunas veces, lo que hace la diferencia, es la disposición que las personas tienen para levantarse de sus caídas. Mientras que hay quienes se la pasan hablando de sus tropezones, están aquellos que en silencio tratan de encontrar la forma de salir delante de cada caída, mirando el horizonte, aún cuando este se presenta con miedo e incertidumbre.

Cuando uno cree que es un fracasado, ya hizo el primer paso para no levantarse.

Un buen ejercicio es mirar a nuestro alrededor, para así poder descubrir historias de personas que pudieron levantarse del dolor, el desánimo, la pérdida, o la soledad. El siguiente paso es preguntarnos cómo hicieron para salir adelante.

Frente al fracaso, no sirve de mucho concentrar toda nuestra energía en el dolor y en la dificultad, sino más bien poder mirar hacia la resolución, porque ese es el único modo de no quedarse atrapado en la soledad y el miedo.

Siempre podemos hacer algo por los demás

Siempre podemos hacer algo por los demás. Sin embargo, muchos creen que esto les otorga una suerte de poder para manejar al otro de acuerdo a su antojo, o bien que aquella persona que haya recibido algo de nuestra parte sea un eterno deudor de nuestro favor.

Cierto día un hombre observó como un escorpión se había caído a un arroyito. Como se estaba ahogando, el muchacho se propuso ayudarlo, se acercó y lo tomó con su mano. Sin embargo, cuando ya estaba a punto de dejarlo en tierra firme, el escorpión hizo un movimiento, y con su cola venenosa atacó a su salvador. Entonces, el hombre en su enojo lo volvió a arrojar otra vez al agua.

Una segunda persona se acercó y, tomando dos palitos, sacó al escorpión liberándolo de su muerte segura, alegando que su intención era la de salvarlo y no que el insecto cambié su naturaleza.

Si hacemos algo por un semejante, nunca debe ser en función de lo que podamos ganar o en vías de cambiar al otro en su manera de percibir las cosas. Las cosas no se hacen para cambiar a los demás en su perspectiva de vida, sino porque nuestro corazón lo siente.

¿Vale la pena seguir luchando?

Aunque a veces nos toquen dificultades y problemas, la vida tiene sentido. Por eso, vale la pena seguir luchando.

Una tarde Rodolfo se encontró con un amigo que estaba muy triste. En un momento de la charla el hombre le manifestó que ya no le entraba sentido a su vida y al hecho de seguir viviendo.

Rodolfo entonces se puso a pensar sobre la manera de ayudarlo y quería ver la forma de darle una mirada esperanzadora a las cosas y le dijo que debía cambiar de modo de percibir las cosas.

Le dijo:
– “Si alguna vez llegas a tu casa y alguno de sus hijos te dice Papá, quiere decir que eres importante y eso automáticamente le da sentido a tu vida”.

De esa manera, y con algunas lágrimas en los ojos, Rodolfo y su amigo se despidieron.

A los pocos días llegó la nochebuena y Rodolfo estaba en su casa y a escasos minutos de las 12 de la noche recibió una llamada telefónica. Del otro lado estaba su amigo, que expresó que en ese momento se encontraba junto a su familia y sintió una profunda necesidad de agradecerle por su gesto y sus palabras.

La vida tiene sentido, sólo que nosotros a veces perdemos el rumbo y no sabemos dimensionar ciertas cosas, tales como un sencillo día, una palabra, un gesto bueno, un silencio o una oportunidad. Cosas sencillas que hacen que tu vida tenga sentido.

¿Cómo es tu trato con los demás?

Dicen que lo que más destruye al ser humano es el egoísmo y la falta de humildad. Si no sabemos ceder, siempre seremos arrogantes y jamás sabremos perder.

Cuando dos cabras se encuentran sobre un tronco que atraviesa un río ¿Cómo se comportan?

Es sabido que ellas no pueden retroceder, porque no tienen esa capacidad. Debido a su tamaño, tampoco pueden pasar una al lado de la otra, ya que el tronco es muy estrecho.

Si ambas se ponen a luchar dándose cabezadas, ambas se caerían al agua y se ahogarían.

¿Qué hacen las cabras entonces?

Por naturaleza, una de ellas se acuesta, dejando que la otra pase por encima. De ese modo, ambos atraviesan ilesas el peligroso tronco.

El Reformador protestante Martín Lutero dice que “así también una persona debería comportarse ante la otra, dejando que pase con los pies encima de ella, antes que pelear, enfrentarse o hacer la guerra”. Esto no significa dejarse pisotear, sino aprender a ceder ante los mismos intereses sin que por ello uno pierda cosas o termine en inferioridad.

Si cedemos no ocurre nada, solamente sucede que crecemos en humildad y en calidad de persona.

Personas que se van y otras que llegan a nuestra vida

En el ir y venir, hay personas que de repente se alejan de nosotros.

Entonces sucede que, hombres y mujeres que formaban parte de momentos importantes, a veces sin que entendamos las razones, se alejan. Es allí donde la cercanía que existía se transforma en distancia y en un muro, que se dispone en el medio.

Al mismo tiempo, como un regalo precioso, hay quienes llegan y se hacen muy cercanos a nuestro corazón. Así, se acercan personas que uno nunca hubiera imaginado que llegaría a conocer, o que podría forjarse una amistad. Sin pensarlo, comienzan a ser parte activa de nuestra vida.

De ese modo, la vida nos presenta oportunidades y pone en nuestras manos nuevos vínculos.

Es cierto que los cortes nos causan dolor, pero hay que saber comprender que si hemos hecho todo el esfuerzo para recomponer las cosas y aun así no fue posible, debe permanecer la esperanza de que en algún momento los caminos pueden cruzarse para que sea posible el re encuentro.

Como contrapartida, y como decíamos, cada persona que llega es un motivo de gratitud, ya que junto a ella se nos muestra también todo un mundo por conocer y un camino por recorrer. Son regalos que la vida nos da, lo que representa muchas oportunidades de aprendizaje y también de crecimiento.

¿Te preocupa mucho el futuro?

Con la finalidad de no pasar ningún tipo de necesidad, tratamos de asegurar el futuro en diferentes planos de la vida, pero principalmente en el nivel económico y no es malo que eso suceda, porque, al fin y al cabo, quien es previsor, encuentra mayor seguridad para lo que vendrá.

Pero también es verdad que a veces solemos mirar más al futuro que el presente y aquí caemos en un error, ya que esto, a menudo, nos hace gastar más energía de lo que corresponde, ya que muchas veces nos desgastamos en algo que creemos que va a suceder y no siempre se da de esa manera.

Vivir demasiado preocupados por el futuro, coloca una barrera que nos impide disfrutar plenamente del presente. A veces no tenemos consciencia de esta realidad, pero cuando uno deja de dedicar tanto tiempo a lo que uno supone que puede pasar, encontramos espacio para disfrutar de lo que está sucediendo, o bien para ocuparnos de lo que es necesario.

Mirar el futuro de modo previsor no nos debe quitar la posibilidad de mirar todos los días lo que sucede a nuestro alrededor y el lugar, con sus penas, pero también sus alegrías, que nos toca compartir.